El camino de la bravura

Román Casas Caballero
Hace dos años de mi exilio voluntario en el corazón de Sierra Morena, en la localidad de Aracena (Huelva), patria entre otros de Arias Montano, aquel ministro de finanzas del Rey Felipe II y gran humanista, que buscó refugio y soledad en los montes de Alajar, donde hoy se ubica el santuario de La Reina de los Angeles de advocación Mariana. Mis días de añoranza los he dedicado a recorrer los lugares recónditos y sus aldeas, que a modo de cuentas de rosario se dispersan por todo el entorno del Parque Nacional Natural de la Sierra de Aracena y picos de Aroche, lugar de creciente interés turístico, por las bellezas naturales, arqueológicas, mineras, artísticas y culturales que encierra. Pero desde que llegué tenia presente hacer el tercer camino, los anteriores fueron a Santiago y Roma, el otro tenia que ser obligatoriamente hacia la cuna de la bravura y el destino seria ZAHARICHE. De siempre lo religioso y lo profano de la fiesta de los toros unidos en feliz armonía.¡ Los Santos Patronos!
Desde mis recuerdos por Zamora, he tenido la suerte de encontrarme en el vaqueril de bravo más importante de España, tierra que rezuma a sangre brava desde siempre, nombres importantes de hierros legendarios que han hecho triunfar a los toreros valientes. He pasado horas y horas por los cercados del Monte de San Miguel, contemplando los toros de Manolo González, ¡Que gran torero!, y ¡Que buen ganadero! gozando los días de tienta de machos en el campo, con las faenas de acoso y derribo por el corredero. Ha sido hasta ayer mismo el pañuelo de lagrimas de la soledad por mi tierra, por Zamora.
Aquí contemple junto al Doctor Palacios, natural de Aracena y médico en el hospital de Minas de Riotinto y con Gilberto compañero de correrías taurinas, como José el mayoral conducía a Guitarrista un semental, que cuando no padreaba ocupaba una de las cuadras de los caballos, buque insignia de la ganadería y agarrándolo por los testículos, obedecía cualquier mandato, incluso dejaba que se subiese a sus lomos, cosa no permitida por ningún manso. ¡Milagros de la Casta Brava!. José, el mayoral nos explicaba la bondad de los Núñez, los buenos productos que sacaban y la apetencia que tiene esta ganadería entre todos los toreros, y la afición. De como los orígenes eran Villamarta y Villalón, como se hacia el herradero y se marcaban con los hierros entonces de la casa, según fueran números pares con el hierro de Manolo González e impares con el hierro de Sánchez Dalp.
En estos dos largos años he estado en Comeuñas viendo los santacolomas de Cuadri, lo vazqueño que pasta en La Ruiza, con esa variedad de pelos y pintas sobre todo en jabonero que presentan los toros de Prieto de la Cal, Peñalosa, finca de Miguel Báez Litri, cuanto lucha y trabajo para devolver el prestigio a la antigua vacada de la Viuda, los toros de Concha y Sierra, lo santacolomeño de Pérez de la Concha en la finca de la Vuelta al Cojo, en puebla del Río. Como estos ganaderos sufren el veto de figuritas de papel, que solo el toro-fenotipo-carretón es el deseado, con el que sueñan los toreros valientes para pegarse UN ARRIMON,lo bravo, lo encastado, ahora se denomina "ganaderías duras", fuera de tipo, y al escuchar tanto charlatán por los medios, comprendemos a que "tipos defienden". Los aficionados de taquilla, siempre hemos creído que la clase debía ponerla el torero y la bravura el toro, ¡cuanto han cambiado las cosas!. Hemos visitado Bucaré, La Amarguilla, cuna de Santa Coloma, en manos de la familia Buendía, Los Llanos, ganadería sita en Santa Olalla del Cala, con dirección a Zufre, propiedad de José Ortega Sánchez, los contreras de Peralta en Rancho el Rocío, los Núñez de Gabriel Rojas en la finca El Castillo, donde hay un verdadero museo de coches de caballos, entre ellos el que se utilizó para la boda de Isabel Pantoja y el llorado Paquirri. Igualmente hemos tomado documentación en La Cepera, cuyos cercados llegan a las casas de La Venta de la Plata, donde los bares tienen una abundante e interesante colección fotográfica, Torrestrella, la finca de D. Alvaro Domecq, La Dehesilla donde pastan los toros de Los Millares, El Baquillo en Zalamea la Real, finca de Fernando Gutiérrez, el ganadero que tuvo apalabrada la compra de la ganadería de Pablo Romero, Valle Lozano, donde pastan el ganado con el hierro de Guadalest, cerca de la Aldea de La Alfilla.
La suerte se puso de nuestro lado, como dice Sabina en una de sus canciones y viniendo de la ganadería de Fernando Cuadri, hicimos un alto en el camino, entramos en la Peña Taurina de Valverde del Camino, y expuesta se encuentra la cabeza del novillo AGUJETO, de Miura, que ocasionó la muerte al novillero Faustino Posada, el día 18 de Agosto de 1907 en Sanlucar de Barrameda, hicimos un reportaje fotográfico y se lo enviamos a Miura, pidiendo permiso para visitar Zahariche. Recibimos a vuelta de correo el permiso solicitado, y un sábado a la nueve de la mañana, emprendimos la marcha, la lluvia fuerte e incesante nos acompañó hasta cerca de El Garrobo, el mes de Abril en Aracena han caído 297 litros; el campo preñado de flores, nunca este vaqueril ha estado tan profusamente engalanado con una alfombra de verdor y flores, un autentico Paraíso. El nombre de las cortijadas que jalonan el camino son una autentica clase de geografía: La Guitarra, Los Lozano, La Zarzuela, La Alquería, La Adelfa, La Rotura, El Castillo, La Navarra, Santa María, Antón Núñez, Lo Alvaro, La Cepera, Maridia, Casa Corcha, Buenavista, Cerro Negro la finca de El Cordobés II, El Chaparral, El Roque, Casasierra, luciendo en las cancelas los hierros ganaderos, y algunas conservando aún sangre de "Villagodios", como los hierros de Aguadulce y María Palma.
En Las Pajanosas, nos desviamos hacia Guillena, feraces vegas de cereales, maíz, girasol, algodón, naranjos. De nuevo resalto los nombres de las cortijadas: Aguila Real, La Atalaya, Mudapelo, La Calderona, pasando por Villaverde de Río y Cantillana, la patria de Manili, ese torerazo que dio una lección de lidia y torería en una feria de San Pedro, ante un complicado y difícil toro de Molero, ¿se acuerda Doctor Galache?.Ya cerca de Villanueva del Río y Minas, los pedrajas de Tulio e Isaías Vázquez, que pastan en Valdevacas, seguimos por Alcolea de Río, al fondo, hacia nuestra derecha, el Guadalquivir que riega el Aljarafe sevillano. Sobre el horizonte, la ciudad de Carmona. A las once, estamos en Lora del Río, siguiendo las instrucciones de D. Eduardo Miura, hemos de coger la carretera que va hacia La Campana, y a nuestra derecha: Zahariche. Saludamos a D. Eduardo, nos presenta un trabajador de la casa, el encargado de la yeguada, segunda actividad en importancia de esta casa ganadera, nos lleva por las dependencias del cortijo, comenzando por las caballerizas, ocupadas por pura sangres y cruzados, también bretones que utilizan en labores de tienta, así como el caballo tordo que usaba su padre, ya fallecido, D. Eduardo. Nos fue explicando el porque de los dos hierros que se utilizan para el ganado equino, el hierro de la balanza para los cruzados y el de bravo para los puras sangre. Visitamos la cuadrilonga plaza de tientas adornada con cerámica del hierro de la ganadería, el embarcadero cubierto de resina de poliéster para que no sufran daño las astas en el momento del embarque, la manga, el cercado anexo a la plaza de tientas con las vacas de deshecho, preparadas para el matadero, el cercado de los cabestros, una gozada!, admirados por su pelaje y por estar cruzados en bravo, sestean apaciblemente. Los toros, hemos de verlos desde otro cercado, no se permite la más mínima molestia a los reyes de la casa. Toda la manada junta, aquí no apartan por corridas con antelación al embarque, como en otras ganaderías, sino que se realizan el mismo día, faena laboriosa y complicada, solo llevada a buen término por el saber estar con el ganado durante años y años y la profesionalización de todos los operarios.
El herradero sigue haciéndose a la antigua usanza, tumbando los becerros a mano, utilizando las boñigas del ganado para calentar los hierros, cuanta sabiduría y conocimiento en personas tan humildes como estos vaqueros, que lejos están de la palabrería bobalicona y vacía de tantos charlatanes al uso, con presunción de críticos-entendidos?. ¡Que diferencia!,uno escucha y siente que termine tan amena e instructiva charla. Nos cuenta como se hacen los herraderos en la casa, la seriedad que se respira, el respeto, todo a mano la obra de un buen y magnifico artesano. Hablamos de la corrida de Castellón, el buen juego y lo brava que salió, de las que hacen afición, y la poca objetividad con que la prensa enjuicia determinados encastes, no viendo defectos o minorándolos cuando se trata de hierros comerciales.
Como anécdota, y haciendo un pequeño quiebro, el año que Alipio Pérez Tabernero se hizo cargo de la organización del festival de las Hermanitas en Salamanca, que con anterioridad organizaba Pedro Moya, uno de los novillos fue muy protestado de salida, fuerte bronca a la presidencia por no cambiarlo, entendidos, los de siempre, veían cojera?. y los mismos, después de la faena de muleta, unánime y clamorosamente, pedían el indulto del novillo, esto no es de recibo en tierra ganadera.
Retomamos de nuevo la interesante lección que nos impartiendo ESTE HUMILDE empleado-encargado de la yeguada en la legendaria casa ganadera de MIURA, ilustrándonos con anécdotas y acontecimientos que casi a diario se suceden con el cuidado de esta encastada ganadería. Como se sigue herrando en la palomilla lo procedente de Gallardo, y en la nalga lo de Cabrera, ramas que anteriormente habían estado en manos de los frailes cartujanos de Jerez de la Frontera, orígenes de esta ganadería que lleva CIENTO CINCUENTA AÑOS en la misma familia, que no han cambiado la forma de realizar y hacer el trabajo, que emprendió aquel industrial sombrerero de ascendencia vasca, que hizo realidad y hacer los deseos de su hijo: GANADERO DE BRAVO. Y que gracias al trabajo, esfuerzo, tensión y seriedad, compartiendo y trasmitiendo los secretos de padres a hijos, han conseguido mantener y conservar la bravura, LA CASTA, sin alharaca, fieles a su orígenes. ¡Cuanto aprendimos en aquellas dos horas que permanecimos en ZAHARICHE.!
Concluyo interesándome que fue de aquellos fuegos de artificios del centenario de nuestra Plaza de Toros, y que ha sido de la Escuela Taurina que pretendían poner en funcionamiento bajo la sapiencia del maestro ANDRES VAZQUEZ.
