Plaza de Toros de Trigueros "Huelva"

15-03-03

Gilberto H

Toros y toreros con buen son

   Ganadería. Siete toros de diferentes ganaderías que por orden de salida pertenecieron a los hierros de Hermanos Santacruz, Torremilla, Espantalobos, Diego Garrido, Los Millares, Concha y Sierra y Celestino Cuadri. Todos ellos bien presentado y aplaudidos en el arrastre.


   Toreros.

  José Luis Cañaveral Pinchazo, rejón bajo, oreja.
  Francisco Barroso Estocada, dos orejas.
  Manuel Jesús “El Cid” Estocada caída, dos orejas.
  Sebastián Castella Seis pinchazos, estocada, oreja.
  Rafael de Julia Dos pinchazos, casi entera, oreja
  Luis Vilchez Pinchazo, estocada, descabello, oreja.
  Agustín Marín Pinchazo, estocada, dos orejas.

   A la tarde triguereña tampoco le faltó la redondez de una gran entrada de público. Tanto esfuerzo no merecían desde luego tanto “cemento” sin ocupar. Menos aun la causa que ponía en movimiento esta segunda cita hacia el aficionado.
   Hay que valorar presentación ganadera, un lujo para tarde festivalera, que tuvo inicios rejoneadores con una entonada actuación de José Luis Cañaveral, sustituto de Diego Ventura, al que “avaló” parte médico. Cañaveral alcanzó sus mejores momentos cuando acometió a dos manos su encuentro con un novillo que tuvo genio y que trasmitió cuanto menos vivacidad en algunos de los tramos de la lidia.
   Especialmente templado y torero estuvo Francisco Barroso para que se hiciera presente en la tarde una de las más interesantes faena. Tenia franca nobleza y acometividad el ejemplar de Torremilla, humillaba con clase aunque con ese lunar de la escasez de fuerzas. Le templó muy bien Barroso, en un excelente momento de forma, dándole sitio y llevándolo cosido en la muleta. Lejos de otras tardes de toreo apelmazado en la cercanía del toro, Barroso enseñó ayer toreo elegante y mandón. Un toreo donde mandó la cabeza y templó el corazón para llegar al tendido, rematado por un fulminante trabajo con la espada. Especialmente interesante fue la lucha que el ejemplar de Espantalobos y El Cid, plantearon sobre la arena. Le consistió el toreo una embestida con la cara alta y ganó enteros una faena cuya principal virtud fue el mando.
   El ejemplar de diego Garrido tuvo mucha clase, alegría y franca embestida y Castella aprovechó en conjunto a uno de los toros más completos del festejo. Gracia, pinturería y un toreo que sometió por bajo son algunas de las claves de ese triunfo que tenía bien amarrado el francés después de haber estado fenomenal ligando buenos muletazos por los dos pitones. Una faena que Castella se dejó ir por la espada. En un festival, vale… pero hasta ahí de rabia pasear solamente una oreja presente se hizo el barbas de envió Manuel Angel Millares en presentación de su hierro y envió de un tantarantán al picador por un costado del caballo a besar el albero. Después, sin un puyazo en condiciones, el toro se hizo el amo de una faena en la que De Julia no encontró ni ánimo ni armas con la que poderle.
   En lámina, el de Concha y sierra fue un dije irreprochable con el que Vilchez, manejó muy bajas las manos en el recibo capotero y después justificó una faena, donde por el pitón izquierdo llegaron muy buenos momentos. Respondió con elegante torero Vilchez a las buenas claves que planteó el Concha y Sierra con su juego.
   No acertaría en cambio Agustín Marín a cogerle distancia y sentido al noble ejemplar de Cuadri. Sosote en la embestida lo cierto es que no se acopló en cruzarse en la distancia precisa y los buenos deseos se deshilacharon en un toreo poco profundo.
   En resumen, tarde que arroja en líneas generales una buena nota.
   Huelva Información -Domingo 16 . Marzo 2003

Reportaje Gráfico

Gilberto H Gilberto H
   
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